

Es un gran error pensar que el yodo es necesario únicamente para la síntesis de hormonas tiroideas, pues aunque el órgano con mayor contenido de yodo es la glándula tiroides, muchos otros órganos como las glándulas salivales, la mucosa gástrica, las glándulas mamarias, el sistema nervioso, las glándulas lagrimales, el timo, la piel, la placenta, los ovarios, el útero, la próstata y el páncreas también requieren yodo. En las últimas décadas se han publicado numerosos estudios muestran que el yodo desempeña una importantísima función ANTIOXIDANTE, INMUNOMODULADORA y ANTITUMORAL. Actualmente, la mayoría de la población padece déficit de yodo, pues la cantidad de yodo que se recomienda es la necesaria para prevenir la aparición de bocio, no la cantidad necesaria para gozar de una salud óptima y prevenir enfermedades degenerativas; QUE UNA PERSONA NO PADEZCA BOCIO NO SIGNIFICA QUE TENGA UNOS NIVELES ÓPTIMOS DE YODO; Actualmente se halla ampliamente extendida la creencia de que el organismo contiene unos 15-20 mg de yodo, de los cuales un 70-80 % se encuentra en la glándula tiroides; sin embargo, el doctor Guy Abraham descubrió que cuando se administra una dosis de yodo de 50 mg diarios, el organismo retiene la mayor parte, pudiendo llegar a acumular hasta 1500 mg de yodo de los cuáles sólo un tres por ciento se halla en la glándula tiroides; ello indica que los requerimientos de yodo son muy superiores a las recomendaciones actuales de 150 microgramos y que el yodo es necesario para muchos órganos y no solo para la glándula tiroides. El doctor Abraham observó que la administración de yodo en dosis de 12,5 a 50 mg revierte la mastopatía fibroquística, reduce la necesidad de insulina en diabéticos, permite bajar la dosis de tiroxina en casos de hipotiroidismo y hace remitir completamente el dolor en personas con fibromialgia y migrañas; además, los pacientes tratados con varios miligramos diarios de yodo reportan más claridad mental, más energía y un mejor estado de ánimo.
El doctor Abraham llegó a la conclusión de que tomar 12,5 mg diarios de yodo es la forma más simple, segura, efectiva y barata de solucionar muchos problemas de salud; sin embargo, no puede decirse que descubriera algo nuevo, sino que más bien redescubrió algo que era de sobra conocido por muchos médicos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, pues en aquellos tiempos era muy habitual la prescripción de yodo en dosis de varios miligramos para tratar una infinidad de dolencias. Resulta sumamente revelador que Albert Szent-Györgyi (1893-1986), galardonado en 1937 con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por sus investigaciones sobre la vitamina C y el ciclo de Krebs, escribiese en su libro Bioenergetics, publicado en 1957, lo siguiente:
Cuando yo era estudiante de medicina, el yodo en la forma de yoduro potásico era la medicina universal. Nadie sabía lo que hacía, pero hacía algo y hacía algo bueno. Nosotros los estudiantes solíamos resumir dicha situación en esta pequeña rima:
«Wenn Du nicht weisst wo, was, warum,
Gebe dann Iodkalium»
(Cuando no sepas dónde, qué y por qué, prescribe yoduro de potasio)
La forma más sencilla y efectiva de aportar yodo al organismo en cantidad óptima es tomar a diario en ayunas seis gotas de LUGOL, una solución de yodo elemental y yoduro de potasio.
Tal y como mencionamos en un párrafo anterior, el yodo es muy importante para la función inmunológica, lo que queda de manifiesto por el hecho de que el timo, órgano del que depende en buena medida la inmunidad, presenta una alta concentración de dicho elemento, si bien aún queda mucho por estudiar acerca de qué funciones desempeña en concreto, es decir, se sabe que es importante pero no por qué. En los años ochenta del siglo pasado se realizaron estudios en Italia en los que se observó que la administración de LUGOL durante varios meses a niños con inmunodeficiencias restauró por completo la respuesta inmunológica.
El yodo LUGOL es un poderoso antibacteriano eficaz contra bacterias gram-positivas, gram-negativas, incluidas Salmonella y Shigella, y micobacterias. También es un excelente antivírico, antifúngico y además es efectivo contra protozoos. La mayor parte de los patógenos en contacto con el LUGOL, mueren en un plazo no superior a los 90 segundos y pese a que es eficaz frente a más del 85% de las bacterias patógenas, su uso como antibiótico ha sido ignorado, lo cual nos hace pensar en el daño que se le haría a la industria farmacéutica si se generalizase su uso. Debido a sus propiedades antimicrobianas, ayuda a mejorar el estado de la microbiota intestinal en casos de disbiosis y resulta aún más efectivo cuando se combina con otros antimicrobianos como cúrcuma, hinojo, clorhidrato de betaína y aceite de orégano, tal y como indica el protocolo de LIMPIEZA INTESTINAL ideado por la doctora Hulda Clark.
ES MUY IMPORTANTE LLEVAR UN FRASCO DE YODO LUGOL CUANDO SE VIAJE, pues no solo es efectivo en casos de gastroenteritis sino que también sirve, en caso de no encontrar agua embotellada, para potabilizar agua en aquellos países donde hay un alto riesgo de contraer cólera, tifus, disentería, etcétera.
El yodo LUGOL es el agente más eficaz para eliminar del organismo tóxicos como el flúor y el bromo, de hecho, los síntomas molestos que experimentan algunas personas al empezar la suplementación con yodo como congestión nasal, sabor metálico en la boca, salivación excesiva y acné no son provocados por el yodo en sí, sino que se deben a que el bromo acumulado en las células es reemplazado por el yodo y pasa a la sangre para ser eliminado; dicho problema se soluciona fácilmente disminuyendo algo la dosis.
No es cierto que una elevada ingesta de yodo produzca hipotiroidismo; el doctor Guy E. Abraham estudió exhaustivamente dicha cuestión y demostró que el llamado efecto de Wolff-Chaikoff, es decir, la reducción en los niveles de hormonas tiroideas causada por la ingestión de una gran cantidad de yodo, es una entelequia; el yodo es el más seguro de los oligoelementos y puede ser ingerido durante largos períodos de tiempo, ya que cualquier exceso se elimina por orina en 24 horas.
Articulo escrito por Ignacio Chamorro, Miembro de la Dr Clark Research Association
En estos artículos no recibirá consejos médicos, pero sí pautas basadas en la naturopatía, la nutrición orto-molecular y las investigaciones de la Dra. Clark. Los consejos dados no implican necesariamente que la medicina oficial esté de acuerdo con ellos.
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