El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que afecta a la comunicación y a la interacción social caracterizado por patrones de comportamiento restringidos, repetitivos y estereotipados, problemas de lenguaje e hipersensibilidad sensorial.

De acuerdo a los últimos datos proporcionados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en 2022, 1 de cada 31 niños en los Estados Unidos fue diagnosticado con trastorno de espectro autista, lo que representa un incremento considerable en respecto a la prevalencia que había en el año 2000, que era 1 de cada 150 niños, y no digamos si se compara con la que había en 1970, que era de 1 caso por cada 10000 niños. ¿A qué se debe este aumento espectacular de la incidencia de autismo en los últimos cincuenta años?, en el ámbito de la medicina alternativa se atribuye el aumento de la prevalencia de autismo a las vacunas, especialmente a la triple vírica, y si bien es verdad que las vacunas son un factor desencadenante, la realidad es que por cada niño que desarrolla un trastorno de espectro autista hay 30 que no lo desarrollan a pesar de haber sido vacunados —pues lamentablemente hoy en día en los países desarrollados la vacunación es casi universal—, lo que indica que hay otros factores involucrados, siendo la vacunación un detonador más que la causa principal; una chispa no causa un incendio si no hay materia inflamable susceptible de arder…

De acuerdo a las investigaciones de la doctora Hulda Clark (1928-2009) los niños autistas presentan altos niveles de plomo y mercurio en cerebro; la doctora también encontró en todos los casos hay helmintos nematodos en cerebro, especialmente Ascaris, Trichinella, Ancylostoma y Strongyloides; la acumulación de metales pesados en cerebro favorece sobremanera la entrada de gusanos parásitos en dicho órgano, estableciéndose una especie de ruta de acceso que solo puede ser completamente cerrada eliminando los metales pesados del cerebro y manteniéndolo completamente libre de parásitos durante varias semanas. EL GRAN DESAFÍO NO ES DESPARASITAR, QUE ES RELATIVAMENTE SENCILLO, SINO EVITAR LAS REINFECCIONES QUE SE PRODUCEN CADA VEZ QUE EL NIÑO SE LLEVA LAS MANOS A LA BOCA después de haber tocado el suelo, zapatos, etcétera, pues la suciedad del suelo contiene huevos de helmintos, especialmente los pertenecientes al grupo conocido como geohelmintos, a los que dedicamos un artículo monográfico en este mismo sitio web.

En los últimos años se han publicado multitud de estudios que muestran un aumento de la incidencia de autismo en niños cuyas madres tuvieron algún tipo de infección durante el embarazo como gripe, herpes simple, rubeola, toxoplasmosis, infección bacteriana del tracto urinario, etcétera; se cree que la razón por la que las infecciones maternas durante la fase prenatal aumentan la probabilidad de que el bebé nazca con autismo es que producen una activación inmunológica caracterizada por un incremento de la interleuquina-6, citoquina que a altas concentraciones altera el neurodesarrollo; a continuación mostramos un esquema secuencial de cómo se produce dicho proceso.

Infección 

Activación inmune materna  

Aumento de la interleuquina-6

Alteración de la expresión genética en cerebro

Alteración de la estructura cerebral  

Conducta autista

 

 

En la última década numerosas investigaciones han confirmado lo que se viene sosteniendo desde hace muchísimos años en el ámbito de la medicina alternativa y es que LA DISBIOSIS INTESTINAL JUEGA UN PAPEL CRUCIAL EN LA PATOGÉNESIS DE LOS TRASTORNOS DE ESPECTRO AUTISTA.

A juzgar por lo expuesto en párrafos anteriores resulta evidente que para tratar con éxito el autismo la clave es corregir la disbiosis intestinal así como eliminar parásitos, patógenos y metales tóxicos, lo que requiere tomar a diario una combinación de más de una docena de nutrientes, plantas y minerales como la Cúrcuma, el Hinojo, la fórmula Bacterial Fighter, el Aceite de Incienso, la Tintura de Nogal Negro, el Lugol, la Cisteína, el Ácido Tióctico, la Niacinamida, una fórmula de Complejo Vitamínico Mineral y aceite de oliva ozonizado con generador de ozono Oxygenius; el aceite ozonizado se toma para destruir los huevos de helmintos nematodos como ascárides, oxiuros, anquilostomas, etcétera, pues de poco sirve matar a los parásitos adultos si el organismo está repleto de huevos que eclosionarán al cabo de unos días; todos, tanto adultos como niños, estamos expuestos a diario a huevos de helmintos a través del polvo que inhalamos involuntariamente o de partículas de suciedad que ingerimos al llevarnos las manos a la boca; es importante señalar que los huevos de ascáride están por todas partes debido a que es un parásito EXTRAORDINARIAMENTE PROLÍFICO, ya que una sola hembra de ascáride es capaz de poner hasta doscientos mil huevos diariamente; se calcula que a diario se liberan al ambiente unos 100 BILLONES DE HUEVOS DE ASCÁRIDE, es decir, un uno seguido de catorce ceros… Los huevos son resistentes a la mayoría de desinfectantes y soportan tanto la congelación como las temperaturas elevadas, permaneciendo viables en el suelo hasta 15 años en climas cálidos y húmedos; además, al ser muy pegajosos, se adhieren con suma facilidad a billetes, juguetes, muebles, moscas, cucarachas o alimentos, lo que da lugar a que se propaguen con suma facilidad.

En lo respectivo a la alimentación lo fundamental es eliminar los cereales con gluten como el trigo, espelta, kamut, centeno y cebada, los lácteos de todo tipo, las liliáceas como el ajo, cebolla y puerro y los alimentos que contienen ácido cafeico y ácido clorogénico, ya que dichas sustancias generan inflamación en el cerebro; los alimentos que contienen ácido cafeico son pomelo, naranja, fresa, brócoli, coles de bruselas, café, té, maíz, lima, uva, melocotón y sirope de agave; los alimentos que contienen ácido clorogénico son aceitunas negras, patatas, guisantes, pimientos, frutas sin madurar, sandía, cerezas, mango,  soja, anacardo, semillas de lino, aceite de lino, aceite de sésamo, aceite de maíz y margarina.

Es un hecho muy poco conocido que en torno a un 40% de las personas autistas presentan niveles de serotonina anormalmente elevados o hiperserotonemia y dicha anomalía es responsable en buena medida de muchas de las conductas que se observan en personas con autismo; por esta razón la administración de antiserotoninérgicos como la ciproheptadina produce una disminución de los comportamientos repetitivos y una mejora de la comunicación verbal; Por ello, en pacientes con autismo no es recomendable la suplementación con precursores de la serotonina como el triptófano o el 5-HTP.

Si desea conocer más detalles acerca del tratamiento póngase en contacto con nosotros enviando un mensaje a info@institutoclark.com

Articulo escrito por Ignacio Chamorro, Miembro de la Dr Clark Research Association

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