

Desde hace décadas se ha generalizado la idea de que en el mundo desarrollado las enfermedades carenciales son cosa del pasado y que fueron erradicadas hace tiempo; si bien es cierto que hoy en día en los países tecnológicamente avanzados la gente no sufre enfermedades carenciales graves como el escorbuto, la pelagra o el beriberi, la mayoría de la población sufre DEFICIENCIAS SUBCLÍNICAS como resultado de una dieta desequilibrada a base de alimentos ultraprocesados, la contaminación, el estrés —que aumentan los requerimientos de muchos nutrientes— y los helmintos —gusanos parásitos—, debido a que estos roban nutrientes al organismo; las deficiencias subclínicas en realidad son mucho más peligrosas que los cuadros carenciales graves debido a que suelen pasar totalmente desapercibidas, por lo que no se diagnostican, y por tanto no se corrigen, persistiendo durante años e incluso décadas, lo que acelera el envejecimiento del organismo y favorece el desarrollo de enfermedades como degeneración macular asociada a la edad, artrosis, osteoporosis, arterioesclerosis, cáncer, alzheimer, parkinson, etcétera.
La deficiencia subclínica de Vitamina B1, también llamada tiamina, es probablemente, junto a la deficiencia de vitamina D, la carencia nutricional más extendida en todo el mundo; el doctor Derrick Lonsdale (1924-2024) estudió durante décadas la prevalencia de dicho problema en la población estadounidense así como sus efectos sobre la salud, descubriendo que la mayoría de los estadounidenses sufre déficit de dicho nutriente y que ello influye de forma muy desfavorable sobre el comportamiento, favoreciendo la agresividad y las conductas antisociales; de acuerdo a las investigaciones del doctor Lonsdale, el alto índice de criminalidad que se observa en zonas de bajos ingresos se debe en buena medida a que la precariedad económica suele ir asociada al consumo de una dieta barata a base de comida ultraprocesada pobre en nutrientes, lo que produce carencias nutricionales que favorecen la aparición de conductas delictivas; una de las razones por la que el déficit de Vitamina B1 produce alteraciones del comportamiento se debe a que la forma activa de dicho nutriente, el pirofosfato de tiamina, es cofactor del complejo piruvato deshidrogenasa, enzima que cataliza la oxidación de piruvato a acetilcoenzima A, reacción indispensable para que las neuronas puedan generar energía a partir de la glucosa, es decir, sin suficiente Vitamina B1 las neuronas pasan hambre debido a que no pueden utilizar la glucosa como fuente de energía; además, la acetilcoenzima A aparte de ser una fuente de energía para las células proporciona el grupo acetilo necesario para la síntesis de la acetilcolina, un importante neurotransmisor. La Vitamina B1, además de ser imprescindible para la producción de energía, también es indispensable para la síntesis de ADN y ARN así como de NADPH, sustancia necesaria para la síntesis de hormonas esteroides y la mielina de los nervios y también para proteger a las células del estrés oxidativo.
El principal motivo por el que la deficiencia de Vitamina B1 se halla tan extendida es que se trata de una sustancia que se absorbe con dificultad, por lo que solo un pequeño porcentaje de lo que se ingiere logra llegar a las células; para colmo, el organismo no tiene capacidad de almacenarla, a diferencia de lo que ocurre con otras vitaminas como la A, D, E, K o B12, por lo que debe ser consumida a diario. Entre las causas que producen déficit de Vitamina B1 merecen ser destacadas una elevada ingesta de carbohidratos, tanto si son refinados como si son integrales, la nicotina, el consumo de alcohol, incluso si es moderado, el café y el té, debido a que contienen sustancias que oxidan la molécula de tiamina, lo que empeora su ya de por sí escasa biodisponibilidad, y las INFECCIONES POR HELMINTOS, debido a que estos roban la tiamina que se libera de los alimentos durante la digestión, dañan la mucosa intestinal, reduciendo la capacidad del organismo para absorber nutrientes, y generan una respuesta inmunológica que consume mucha energía, lo que agota la tiamina del organismo debido a que para generar energía es indispensable dicha vitamina. Asimismo, los siguientes fármacos disminuyen los niveles de Vitamina B1 en el organismo:
-Metformina
-Antidepresivos
-Metronidazol
-Trimetoprim
-AINEs
-Inhibidores de la bomba de protones
-Diuréticos
Al contrario de lo que cabría esperar, la deficiencia de Vitamina B1 también se halla muy generalizada en los animales salvajes, a pesar de que no consumen alimentos ultraprocesados ni tienen hábitos nocivos como fumar o tomar bebidas alcohólicas; en un estudio publicado en diciembre del año 2016 en la revista Scientific reports, los investigadores encontraron una deficiencia severa de tiamina en peces, mejillones y aves marinas del Atlántico norte, lo cuál aparentemente resulta incomprensible, pero cobra mucho sentido si tenemos en cuenta el efecto que ejercen los parásitos sobre el estatus de dicho nutriente, y es evidente que los animales salvajes, sobre todo aquellos que se alimentan de pescado —sin cocinar, obviamente— se hallan muy parasitados; a todo ello hay que sumar el hecho antes mencionado de que la tiamina tiene una biodisponibilidad muy baja, por lo que es muy difícil lograr un estatus óptimo, incluso si se consumen a diario alimentos ricos en tiamina, a menos que se tome en forma de suplemento.
Aparte de producir alteraciones de la conducta, el déficit de Vitamina B1 también produce problemas de memoria y aprendizaje, inmunosupresión, baja tolerancia a la glucosa, problemas neurológicos, ruptura de la barrera hematoencefálica —lo que favorece la entrada de helmintos en el cerebro—, fatiga, insomnio, problemas gastrointestinales y alteraciones del miocardio.
De acuerdo a los estudios epidemiológicos publicados hasta la fecha, la deficiencia de tiamina es más frecuente en personas obesas, diabéticos, embarazadas, personas aquejadas de patologías psiquiátricas, ancianos, convalecientes y quienes padecen trastornos neurodegenerativos como alzheimer, párkinson y corea de Huntington.
A tenor de lo expuesto, resulta obvio que para corregir una deficiencia de Vitamina B1 lo fundamental es DESPARASITAR y SUPLEMENTAR; por ello, lo primero que hay que hacer es seguir durante cuatro semanas el protocolo de limpieza intestinal ideado por la doctora Hulda Clark (1928-2009); dicho tratamiento, aparte de matar helmintos, corrige la disbiosis y permite eliminar materia fecal antigua así como restos de comida mal digerida, lo que aumenta enormemente la capacidad del intestino para absorber nutrientes, pues un intestino sucio y repleto de parásitos es incapaz de absorber adecuadamente las vitaminas, los oligoelementos y los aminoácidos; Si quieres saber cómo se hace el protocolo de limpieza intestinal, pulsa AQUÍ; una vez concluida la limpieza intestinal es aconsejable realizar una desparasitación de ascárides, oxiuros y otros nematodos; si quieres saber cómo se hace dicho protocolo, pulsa AQUÍ.
Simultáneamente con la limpieza intestinal y la desparasitación de ascárides, oxiuros y otros nematodos, hay que tomar una combinación de Vitamina B1 y Complejo B; ello es debido el consumo prolongado de una sola vitamina del grupo B tiende a producir déficit de todas las demás, por lo que es más recomendable tomar ambos en lugar de tomar solo Vitamina B1.
PROTOCOLO PARA CORREGIR LA DEFICIENCIA DE VITAMINA B1
(Seguir simultáneamente con la limpieza intestinal y la desparasitación de ascárides, oxiuros y otros nematodos y continuar tras haber concluido ambas)
Tomar con el desayuno:
-1 cápsula de 461 mg de Complejo B Dr. Clark
-1 cápsula de 500 mg de Vitamina B1 Dr. Clark
Tomar con la comida del mediodía:
-1 cápsula de 500 mg de Vitamina B1 Dr. Clark
Tomar con la cena:
-1 cápsula de 500 mg de Vitamina B1 Dr. Clark
Articulo escrito por Ignacio Chamorro, Miembro de la Dr Clark Research Association
En estos artículos no recibirá consejos médicos, pero sí pautas basadas en la naturopatía, la nutrición orto-molecular y las investigaciones de la Dra. Clark. Los consejos dados no implican necesariamente que la medicina oficial esté de acuerdo con ellos.
Para cualquier consejo médico acuda a su médico!


