

La cirrosis hepática representa la fase final de las enfermedades hepáticas crónicas; es una enfermedad potencialmente mortal cuya característica principal es la pérdida de función hepática como resultado de la sustitución de los hepatocitos por tejido cicatricial no funcional; el tejido cicatricial se forma como consecuencia de la inflamación crónica resultante del daño causado por factores como el consumo excesivo de alcohol, virus —especialmente el virus de la hepatitis C—, toxinas bacterianas producidas por la microbiota intestinal o niveles excesivos de hierro a causa de la ferrocromatosis; en la cirrosis hepática se produce algo muy parecido a lo que sucede cuando la piel sufre un corte profundo o una quemadura de tercer grado; ante tales daños la piel es reemplazada por tejido cicatricial que no tiene pigmentación ni glándulas sudoríparas ni glándulas sebáceas ni pelo, es decir, es un tejido incapaz de realizar las mismas funciones que una piel normal y sana.
La cirrosis hepática causa aproximadamente dos millones de muertes cada año a nivel global, siendo la undécima causa de muerte en el mundo; es especialmente frecuente en la población adulta joven, sobre todo en personas de 25 a 49 años; en España se estima que afecta al 1-2% de la población, es decir, entre medio millón y un millón de personas, siendo dos veces más frecuente en hombres que en mujeres.
La cirrosis hepática se desarrolla en dos etapas, una inicial, conocida como cirrosis compensada y otra avanzada, conocida como cirrosis descompensada; en las personas con cirrosis compensada el hígado está dañado pero aún puede realizar sus funciones; los síntomas pueden ser mínimos o inexistentes; por el contrario, en las personas con cirrosis descompensada el hígado es incapaz de funcionar adecuadamente; los síntomas son ictericia —coloración amarillenta de la piel debido a la incapacidad de excretar la bilirrubina—, ascitis —acumulación de líquido en el abdomen— y encefalopatía hepática por incapacidad para metabolizar el amoníaco derivado de las proteínas, la cuál se manifiesta en forma de confusión y alteraciones en el comportamiento y estado de ánimo.
La cirrosis se consideraba irreversible, pero actualmente se ha observado que en algunos casos puede revertirse —al menos parcialmente— cuando aún se halla compensada; ello no resulta extraño dada la prodigiosa capacidad regenerativa del hígado, pues dicha víscera puede regenerarse en apenas tres semanas tras haber extirpado un 70 por ciento de la misma, hecho que de forma inexplicable ya era conocido en la antigüedad tal y como deja de manifiesto el mito de Prometeo, que como castigo por enseñar a los humanos el uso del fuego fue condenado a permanecer eternamente encadenado a una roca y que un águila devorara su hígado durante el día, el cuál se regeneraba por completo durante la noche, y así un día tras otro perpetuamente; resulta asombroso que los antiguos conocieran la extraordinaria capacidad de regeneración del hígado, máxime si tenemos en cuenta que hasta finales del siglo XIX no fue posible técnicamente extirpar dos tercios de la masa hepática de un animal sin causar su muerte.
Evidentemente, para poder revertir la cirrosis es imprescindible identificar y eliminar los factores que la han provocado, que suelen ser alcoholismo, hepatitis víricas, diabetes tipo II, obesidad o ferrocromatosis, aunque hay más. Es importante subrayar que el motivo principal por el cuál el alcohol es tan perjudicial para el hígado no se debe tanto a que sea directamente tóxico para este órgano sino al hecho de que daña la mucosa intestinal produciendo un aumento de la permeabilidad que se traduce en una mayor absorción de toxinas bacterianas como los lipopolisacáridos, que son altamente proinflamatorios; es por eso que hay personas que desarrollan hígado graso, fibrosis hepática e incluso cirrosis a pesar de ser abstemias y no padecer ningún tipo de hepatitis vírica.
Las personas con cirrosis hepática compensada que deseen frenar el avance de la enfermedad e incluso revertirla deben seguir todos los años un tratamiento a base de limpiezas y desparasitaciones tal y como se detalla en la tabla inferior.

Si quieres conocer en detalle cómo se hace la limpieza intestinal pulsa AQUÍ.
Si quieres conocer en detalle cómo se hace el protocolo desparasitante específico para ascárides, oxiuros y otros nematodos a base de Cisteína, Co-Enzima Q10 y aceite ozonizado con Oxygenius pulsa AQUÍ.
Si quieres conocer en detalle cómo se hace la limpieza hepática pulsa AQUÍ.
Si quieres saber en detalle cómo se hace el protocolo desparasitante de amplio espectro a base de Tintura de Nogal Negro, Ajenjo y Clavo pulsa AQUÍ.
El aceite ozonizado es lo único efectivo para destruir huevos de parásitos nematodos como ascárides, oxiuros, triquinas, anquilostomas, tricocéfalos y Strongyloides, pues la cubierta de estos es muy resistente y solo es posible dañarlos haciendo que el ozono atraviese la cubierta y los oxide mediante la administración de aceite ozonizado. Es importante destruir los huevos, pues de poco o nada sirve matar a los parásitos si los huevos permanecen indemnes y eclosionan al cabo de dos semanas. El aceite ozonizado debe ser preparado en el momento, de lo contrario no es eficaz, por eso los aceites ozonizados que se venden en farmacias para el tratamiento de úlceras y otras afecciones cutáneas NO SON APTOS para destruir huevos de parásitos nematodos. Para poder obtener un aceite ozonizado capaz de destruir los huevos de parásitos nematodos es necesario el ozonizador Oxygenius. Lo puedes adquirir pulsando AQUÍ. Los huevos de otras especies de parásitos son fácilmente destruidos por el Clavo.
Aparte de las limpiezas hay que tomar a diario, durante todo el año, un protocolo específico hepatoprotector y antifibrótico a base de Taurina, Niacinamida, Ácido Tióctico, Vitamina E, Aminoácidos Esenciales, y Clark All-in-One; la finalidad de dicho protocolo es disminuir la inflamación e inhibir la expresión del factor de crecimiento transformante beta o TGF-β, una proteína que induce la fibrotización de los tejidos.
Junto con las limpiezas y el protocolo de suplementación, es muy recomendable tomar una decocción de Hierbas para el Hígado a fin de acelerar la regeneración hepática; para preparar la decocción hay que agregar media taza de la mezcla a 2 litros de agua, hervir, tapar, dejar 6 horas reposando y después colar; tomar a diario 700 ml repartidos a lo largo del día durante 8 semanas al año; después de hervir las hierbas se pueden guardar en el congelador para utilizarlas una vez más.
PROTOCOLO PARA LA CIRROSIS HEPÁTICA
Tomar con el desayuno:
-1 medida de Clark All-in-One
-1 cápsula de 350 mg de Ácido Tióctico
-2 cápsulas de 500 mg de Niacinamida Dr. Clark
-2 cápsulas de 500 mg Taurina Dr. Clark
-2 cápsulas de 500 mg Aminoácidos Esenciales Dr. Clark
-1 perla de 400 IU de Vitamina E Natural Dr. Clark
Tomar con la comida del mediodía:
-2 cápsulas de 500 mg de Niacinamida Dr. Clark
-2 cápsulas de 500 mg Taurina Dr. Clark
-2 cápsulas de 500 mg Aminoácidos Esenciales Dr. Clark
Tomar con la cena:
-2 cápsulas de 500 mg de Niacinamida Dr. Clark
-2 cápsulas de 500 mg Taurina Dr. Clark
-2 cápsulas de 500 mg Aminoácidos Esenciales Dr. Clark
Sería muy recomendable que los pacientes con hepatitis víricas se conecten al Varizapper a diario durante una hora.

Articulo escrito por Ignacio Chamorro, Miembro de la Dr Clark Research Association
En estos artículos no recibirá consejos médicos, pero sí pautas basadas en la naturopatía, la nutrición orto-molecular y las investigaciones de la Dra. Clark. Los consejos dados no implican necesariamente que la medicina oficial esté de acuerdo con ellos.
Para cualquier consejo médico acuda a su médico!


