

De acuerdo a los últimos datos proporcionados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en 2022, 1 de cada 31 niños en los Estados Unidos fue diagnosticado con trastorno de espectro autista, lo que representa un incremento considerable respecto a la prevalencia que había en el año 2000, que era 1 de cada 150 niños, y no digamos si se compara con la que había en 1970, que era de 1 caso por cada 10000 niños. Resulta muy revelador que la incidencia de autismo se haya disparado a pesar de que la exposición a algunas sustancas altamente neurotóxicas haya disminuido; un ejemplo es el plomo, hace décadas que las tuberías dejaron de hacerse con este metal y se dejó de añadir tetraetilo de plomo a la gasolina para elevar el octanaje de esta, otro ejemplo es el mercurio, que lamentablemente se sigue usando para reparaciones dentales, aunque en menor medida que hace cincuenta años, y los bifenilos policlorados o PCBs, cuyo uso está prohibido en casi todo el mundo —en Estados Unidos se prohibieron en 1977 y en España en 1986—, aunque desgraciadamente seguimos expuestos a ellos debido a que persisten durante décadas en el ambiente gracias a que son químicamente muy estables y se degradan muy despacio, por lo que están incluidos en el grupo de los Compuestos Orgánicos Persistentes.
A diferencia de lo que ha sucedido con tóxicos como el plomo, el mercurio o los PCBs, la exposición a ciertos tóxicos ha aumentado drásticamente en las últimas décadas; un claro ejemplo es el GLIFOSATO, un tóxico presente en numerosos alimentos, especialmente cereales, debido a su uso masivo como herbicida. Multitud de estudios muestran que la exposición al glifosato durante la gestación y la lactancia altera el desarrollo cerebral favoreciendo la aparición de rasgos autistas; de acuerdo a nuestras investigaciones, el glifosato favorece la entrada de aluminio en el cerebro, lo que produce un efecto devastador en este órgano.
No podíamos dejar de mencionar en un artículo como este que el mayor fabricante de PCBs y glifosato fue la compañía Monsanto, comprada por Bayer en 2018; si además tenemos en cuenta que Monsanto fue una de las compañías que fabricaba el herbicida conocido como agente naranja, utilizado para deforestar selvas en Vietnam del Sur y que sigue causando innumerables problemas de salud a la población local debido a que estaba contaminado con 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-p-dioxina, una sustancia extremadamente tóxica y carcinogénica, la conclusión a la que se llega es que dicha compañía ha causado un daño incalculable al género humano al contaminar el planeta Tierra con millones de toneladas de sustancias tóxicas que producen malformaciones y alteran gravemente el desarrollo neurológico en niños.
Resulta muy llamativo que algunos factores que aumentan el riesgo de desarrollar autismo, como el glifosato o los PCBs, también aumenten el riesgo de cáncer, es decir, ambas enfermedades tienen algunas causas en común, la explicación es que hay tóxicos que alteran el crecimiento celular, dando lugar problemas de neurodesarrollo en la infancia y neoplasias en la adultez. Es muy revelador que tanto en casos de cáncer como autismo la proteína p53 se halle disminuida; la proteína p53 es crucial para el neurodesarrollo, la estabilidad genómica en cerebro y como reguladora de la respuesta frente al estrés oxidativo.
A juzgar por lo expuesto en párrafos anteriores resulta evidente que para tratar con éxito el autismo es fundamental disminuir la carga tóxica del organismo proporcionando suplementos nutricionales que ayudan a la detoxificación además de limpiar y activar los órganos excretores, especialmente el intestino grueso, lo que requiere tomar a diario una combinación de más de una docena de nutrientes, plantas y minerales como la Cúrcuma, el Hinojo, la fórmula Bacterial Fighter, el Aceite de Incienso, la Tintura de Nogal Negro, el Lugol, la Cisteína, el Ácido Tióctico, la Niacinamida, una fórmula de Complejo Vitamínico Mineral y aceite de oliva ozonizado con generador de ozono Oxygenius.
En lo respectivo a la alimentación lo fundamental es eliminar los cereales con gluten como el trigo, espelta, kamut, centeno y cebada, los lácteos de todo tipo, las liliáceas como el ajo, cebolla y puerro y los alimentos que contienen ácido cafeico y ácido clorogénico, ya que dichas sustancias generan inflamación en el cerebro; los alimentos que contienen ácido cafeico son pomelo, naranja, fresa, brócoli, coles de bruselas, café, té, maíz, lima, uva, melocotón y sirope de agave; los alimentos que contienen ácido clorogénico son aceitunas negras, patatas, guisantes, pimientos, frutas sin madurar, sandía, cerezas, mango, soja, anacardo, semillas de lino, aceite de lino, aceite de sésamo, aceite de maíz y margarina.
Es un hecho muy poco conocido que en torno a un 40% de las personas autistas presentan niveles de serotonina anormalmente elevados o hiperserotonemia y dicha anomalía es responsable en buena medida de muchas de las conductas que se observan en personas con autismo; por esta razón la administración de antiserotoninérgicos como la ciproheptadina produce una disminución de los comportamientos repetitivos y una mejora de la comunicación verbal; Por ello, en pacientes con autismo no es recomendable la suplementación con precursores de la serotonina como el triptófano o el 5-HTP.
La suplementación con dosis elevadas de ácidos grasos omega 3 de cadena larga como el EPA y el DHA puede ser contraproducente a pesar de lo que se cree debido a que son ácidos grasos muy inestables químicamente, lo que los hace muy propensos a oxidarse y generar sustancias altamente tóxicas conocidas genéricamente como sustancias reactivas del ácido tiobarbitúrico, siendo la más conocida y estudiada el malondialdehído; debido a que las personas autistas presentan mayores niveles de estrés oxidativo en cerebro, no resulta conveniente elevar considerablemente la concentración de EPA y DHA en las membranas neuronales debido a que se oxidarán generando toxicidad; es cierto que el DHA es necesario en pequeñas cantidades para el sistema nervioso y la retina, pero eso no justifica la administración de dosis de varios gramos diarios, especialmente en personas cuyas defensas antioxidantes son subóptimas.
Si desea conocer más detalles acerca del tratamiento póngase en contacto con nosotros enviando un mensaje a info@institutoclark.com
Articulo escrito por Ignacio Chamorro, Miembro de la Dr Clark Research Association
En estos artículos no recibirá consejos médicos, pero sí pautas basadas en la naturopatía, la nutrición orto-molecular y las investigaciones de la Dra. Clark. Los consejos dados no implican necesariamente que la medicina oficial esté de acuerdo con ellos.
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