LA TAURINA (2ª Parte) - Terapia Clark España
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LA TAURINA (2ª Parte)

22 Oct LA TAURINA (2ª Parte)


 

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Apreciado Amigo/a:

Son muchas las magníficas funciones que ejerce la taurina en nuestro organismo. En esta segunda parte de mi artículo vamos a seguir viendo los beneficios de este suplemento.

Espero que le guste

Un abrazo,

 

Ignacio Chamorro

.Director de Instituto Clark España

.Miembro de la Dr. Clark Research Association

 


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LA TAURINA

(2ª Parte)

Diabetes

Es quizá en los casos de diabetes donde la taurina demuestra todo su potencial. La taurina obra como hipoglucemiante, reduce la glicación y además revierte la disfunción endotelial y la nefropatía propias de la diabetes. Existen decenas de investigaciones tanto en humanos como en animales, que avalan esta afirmación. Existe evidencia al respecto de que la taurina ejerce un efecto protector sobre las células beta del páncreas in vivo. Asimismo, aumenta la actividad del receptor de insulina, por lo que favorece la captación de glucosa por las células y de ahí su acción hipoglucemiante. Además, la taurina inhibe la glicación de proteínas. Este proceso es el principal responsable de complicaciones tales como neuropatía, retinopatía, disfunción endotelial y nefropatía, observadas en casos de diabetes.

La glicación consiste en la unión de la glucosa a las proteínas corporales, lo cual degenera el colágeno y produce deterioro tisular. Asimismo, los productos finales de glicación avanzada son poderosos prooxidantes y ejercen gran parte de sus efectos perjudiciales aumentando los niveles de estrés oxidativo. La taurina no solo inhibe la formación de productos finales de glicación avanzada, sino que además evita que los ya formados causen daños a los tejidos. Además, los productos finales de glicación avanzada son difíciles de degradar y eliminar, teniendo en muchos casos una vida media de varios meses.

Numerosas investigaciones han confirmado las propiedades protectoras de la taurina en casos de nefropatía diabética, reduciendo la proteinuria.

Más asombroso aún es el hecho de que en diabéticos tipo 1, es decir, aquellos más propensos a las complicaciones de toda índole, la taurina revierte la disfunción endotelial típica de estos pacientes ¡en tan solo dos semanas! Estos hallazgos han sido corroborados mediante las más modernas técnicas de medición del flujo sanguíneo tales como la ecografía Doppler.

No debemos olvidar la utilización de la taurina en los caos de retinopatía pues no hay que pasar por alto el hecho de que la taurina, aparte de sus benéficos efectos sobre la glicación y la glucemia, es uno de los nutrientes más importantes para la salud retiniana. Por todos estos motivos no hay excusa para omitir el uso de taurina en los casos de diabetes y síndrome metabólico.

 

Trastornos Renales e Hiperuricemia

Un aspecto muy poco conocido de la taurina es que es un magnífico protector renal. El tratamiento de las afecciones renales es el gran olvidado de la naturopatía. Se han escrito miles de artículos sobre el tratamiento nutricional de las enfermedades cardiovasculares, mentales, digestivas, hepáticas, cáncer, diabetes, obesidad… Pero no existe prácticamente nada en lo que respecta a los riñones y cómo tratar estos órganos cuando se encuentran a las puertas del fallo renal. Hasta ahora solo se había recomendado restringir el consumo de sodio, potasio y proteínas. Nada más.

Hoy sabemos que la taurina no solo es eficaz en los casos de nefropatía diabética. sino que obra como un gran auxiliar en todos los casos de trastornos renales. Una de las investigaciones más interesantes es una publicada en enero de 2011 en la revista Journal of the American Geriatrics Society titulado “Taurine diuretic and renal revitalizing effects in nonagenarians”.

En dicho artículo se exponen los resultados de un estudio realizado con paciente de más de noventa años que padecían insuficiencia renal y edema, así como hipovolemia (hipovolemia es un trastorno consistente en que el corazón apenas tiene fuerza para contraerse y por consiguiente con cada latido expulsa muy poca sangre). Tras seis meses de tratamiento a base de taurina en dosis de 3 gramos diarios, los pacientes pudieron caminar por primera vez en mucho tiempo (se hallaban postrados en cama) y se redujeron espectacularmente sus niveles de ácido úrico y además el edema desapareció como resultado de una mejor circulación y una mayor diuresis. A diferencia de otros aminoácidos, la taurina no sobrecarga la función renal.

 Ello se debe a que la taurina se elimina tal cual y no se degrada en el ciclo de la urea por lo que no aumenta los niveles de sulfato (que acidifica y cuya excreción exige esfuerzo al riñón enfermo) pues no se degrada y se elimina tal cual. Así que no hay que cometer el error de negar la taurina a un enfermo renal sometido a una dieta muy baja en proteínas pues la taurina no se comporta como el resto de aminoácidos, de hecho, en sentido estricto, no es un aminoácido sino un ácido sulfónico. Por último, la taurina es especialmente eficaz en casos de fibrosis renal.

 

 

Estrés Oxidativo

 

Qué duda cabe de que un gran número de enfermedades presentan como componente etiológico el exceso de estrés oxidativo. Esto es especialmente cierto en los casos de enfermedades neurodegenerativas, cáncer, síndrome metabólico, trastornos cardiovasculares, trastornos hepáticos y renales, así como envejecimiento en general. Ello no significa que el estrés oxidativo sea la única causa de enfermedad ni tampoco que los antioxidantes sean una panacea. La taurina no es un antioxidante cualquiera, sino que desempeña funciones específicas para las que es INSUSTITUIBLE. Por ejemplo, la taurina es la única molécula verdaderamente efectiva a la hora de neutralizar el ácido hipocloroso producido por el sistema inmunológico para defenderse de patógenos.

Asimismo, la taurina es especialmente útil contrarrestando el efecto perjudicial de los aldehídos. Un aldehído muy frecuente en el entorno es el formaldehído, procedente de los muebles fabricados con conglomerado y la gomaespuma de colchones y almohadas. Estos objetos siguen rezumando vapores de formaldehído hasta varios años después de haber sido fabricados. En casos de cáncer de pulmón este hecho impide una recuperación y agrava al paciente. La taurina es un antídoto específico frente al formaldehído. Los aldehídos también se generan como resultado de la peroxidación de las grasas poliinsaturadas, proceso comúnmente conocido como enranciamiento. La peroxidación lipídica es uno de los procesos más nocivos para el organismo pues produce toda una serie de tóxicos con gran actividad mutagénica, es decir, dañan el ADN dando lugar a cáncer, malformaciones fetales, etc. Uno de los principales marcadores de peroxidación lipídica es el malondialdehído aunque no es el único. Otro aldehído muy perjudicial es el acetaldehído, generado durante la metabolización del etanol (alcohol) y responsable de los síntomas de resaca (la resaca no es más que una intoxicación por acetaldehído).

El acetaldehído también es un producto del metabolismo de hongos y levaduras como las cándida. La candidiasis aumenta los niveles de acetaldehído, de hecho, un gran número de síntomas típicos de la candidiasis como el cansancio o el dolor de cabeza, son un efecto directo del acetaldehído. Obviamente la taurina obra como antídoto frente al acetaldehído. Por lo tanto, es útil como coadyuvante a la hora de contrarrestar los estragos que produce en el organismo la ingesta crónica de etanol. Por todo ello, la taurina debe ser incluida en cualquier tratamiento nutricional que incluya ácidos grasos poliinsaturados, como los presentes en el aceite de pescado, a fin de evitar su oxidación.

Hasta hace poco, se pensaba que la vitamina E era el principal antioxidante encargado de evitar la peroxidación lipídica, sin embargo, la taurina es igualmente eficaz. Una de las consecuencias más visibles de la peroxidación lipídica son las manchas marrones en el dorso de las manos y la sien que se pueden observar en las personas maduras y ancianas.

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