LA TAURINA (1ª Parte)

15 Oct LA TAURINA (1ª Parte)


 

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Apreciado Amigo/a:

Son muchas las magníficas funciones que ejerce la taurina en nuestro organismo. En los próximos 3 artículos vamos a tratar los beneficios de este suplemento.

Espero que le guste

Un abrazo,

 

Ignacio Chamorro

Director de Instituto Clark España

Miembro de la Dr. Clark Research Association

 


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LA TAURINA

(1ª Parte)

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En los organismos vivos, la desinfección con cloro no es ningún descubrimiento reciente. De hecho, el sistema inmunológico de numerosas especies animales, entre ellas el ser humano, lleva utilizando el ácido hipocloroso desde hace millones de años como defensa frente a los patógenos.

Sin embargo, el ácido hipocloroso es un arma de dos filos puesto que es un poderoso oxidante. Para evitar cualquier problema, el organismo neutraliza todo remanente de ácido hipocloroso con taurina, de manera que al reaccionar ambos se forme taurocloramina, una substancia relativamente inerte.

La taurina también interviene en la regulación del balance de electrolitos en las células, siendo indispensable para que magnesio, calcio, potasio y sodio atraviesen la membrana celular bien hacia el exterior o hacia el interior. Debido a esto, la taurina estabiliza el potencial eléctrico de la membrana celular. Este aspecto resulta de trascendental importancia en el caso del corazón. Por este motivo el corazón es uno de los órganos con mayor contenido en taurina libre.

La taurina también se encuentra en grandes concentraciones en la retina, desempeñando un papel fundamental en las células fotosensibles (conos). Asimismo, la taurina obra como neurotransmisor inhibitorio poseyendo cierta actividad anticonvulsivante.

La taurina se halla especialmente concentrada en el hipocampo, que es por decirlo de alguna manera el lugar donde se acumula la memoria. El cerebro en desarrollo demanda grandes cantidades de taurina pues es, junto con el corazón, los músculos y la retina, uno de los órganos con mayor concentración de este aminoácido. Por este motivo, la leche humana es muy rica en taurina, pues durante los primeros meses de vida el cerebro humano se halla en plena formación.

Hace unas décadas se descubrió que la taurina se combina en el organismo con el ácido glutámico para formar un dipéptido (un dipéptido es una molécula formada como resultado de la combinación de 2 aminoácidos). Hasta hoy no se ha aclarado completamente el mecanismo de acción de este péptido, aunque diversos experimentos han arrojado cierta luz al respecto. Veamos qué nos dice la ciencia:

  • La gamma L-glutamiltaurina se halla en grandes concentraciones en el cerebro y en la glándula paratiroides.
  • Ejerce un efecto similar a las benzodiazepinas, es decir ansiolítico. Ayuda a moderar las fobias y reduce la agresividad.
  • Influye sobre los niveles de monoaminas en cerebro (la serotonina y la dopamina, por ejemplo, son monoaminas).
  • En experimentos con ratas ha demostrado influir sobre la función tiroidea, en concreto se opone a la acción de la triiodotironina. Ello es interesante en casos de hipertiroidismo.
  • Alivia la amnesia que se produce como resultado de un electroshock.
  • Ejerce una acción antiepiléptica cuando se inyecta en la amígdala (nos referimos a la región del cerebro con este nombre, no a las amígdalas palatinas).
  • Acción radioprotectora, es decir, ayuda a combatir los efectos secundarios de la radiación.
  • Reduce los niveles de ácido úrico en sangre.

De cualquier modo, aún no sabemos hasta qué punto los efectos de la ingesta de suplementos de taurina son mediados por la gamma L-glutamiltaurina ni tampoco si la suplementación con taurina realmente ejerce una influencia decisiva sobre los niveles corporales de gamma L-glutamiltaurina.

 

Cuadro carencial, sus causas y sus consecuencias

La carencia de taurina produce alteraciones del ritmo cardíaco, degeneración del miocardio, degeneración retiniana, desequilibrios del balance electrolítico, estrés oxidativo, cálculos biliares y detención del crecimiento en organismos en periodo de desarrollo.

 

Indicaciones clínicas y profilácticas

Por atrevido que parezca, las indicaciones clínicas de la taurina son innumerables. No exageramos en absoluto al realizar la siguiente enumeración, aunque comprendemos que puede parecer inverosímil el que una sola substancia tan modesta y sencilla sea tan extremadamente útil y eficaz en una amplia gama de trastornos.

 

Sistema digestivo

La taurina ejerce tres efectos sumamente beneficiosos e interesantes. En primer lugar, es un potente estimulador de la secreción gástrica que decrece progresivamente de forma continua con la edad, siendo dicha disminución bastante notable a partir del medio siglo de vida o incluso antes. Las consecuencias que de ello derivan son funestas, destacando el crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado y una peor absorción de nutrientes, especialmente calcio y proteínas. Además, los alimentos a medio digerir estimularán la proliferación de bacterias hasta niveles perjudiciales.

La taurina mejora también la absorción de las grasas, pues la digestión de las mismas requiere el concurso de los ácidos biliares. Las heces que flotan son un signo claro de mala digestión y de una escasa secreción biliar, pues flotan debido a que contienen grasas que no han sido correctamente digeridas y asimiladas. Y todo el mundo sabe que el aceite siempre queda por encima del agua. Por lo tanto, las heces que flotan son un síntoma de que se elimina grasa sin digerir por las heces debido a que el hígado no produce suficiente bilis, que esta no llega al intestino debido a la presencia de cálculos que obstruyen el flujo biliar o ambos factores.

En los casos de fibrosis quística la taurina ha demostrado ser muy útil pues mejora notoriamente la absorción de las grasas, la cual se halla muy comprometida en estos enfermos.

Por otra parte, la taurina reduce la permeabilidad intestinal, ello se debe a que estimula la formación de ácidos biliares como el taurocólico, tauroursodesoxicólico y tauroquenodesoxicólico, los cuales son protectores para la mucosa intestinal. De hecho, un método utilizado para aumentar drásticamente la permeabilidad intestinal en un animal de forma experimental consiste en ligar los conductos biliares. Además, la suplementación de la dieta de roedores con ácidos biliares derivados de la taurina, ha demostrado ejercer un efecto protector frente a factores necrotizantes de la mucosa intestinal, se ha comprobado que la suplementación con taurina reduce los niveles circulantes de lipopolisacáridos en la vena porta, pues reduce la absorción de los mismos. A su vez la taurina reduce de forma muy eficaz el impacto de los lipopolisacáridos en los tejidos. En conclusión, habrá menos endotoxinas en el organismo y estas serán menos perjudiciales para los tejidos pues la taurina exhibe un efecto protector frente a las mismas.

Realmente es sorprendente cómo una molécula tan simple pueda desempeñar tantas funciones.

Literalmente, cualquiera que sea la etiología de la enfermedad, de un modo u otro, la taurina es  capaz de desplegar su acción benéfica, con una dosificación de 6 gramos 20 minutos antes de una comida o bien repartidos en varias.

 

 

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